Sin duda, este Sábado 3 de Febrero del recién inaugurado 2.026, será recordado por infinidad de venezolanos dentro y fuera del país, y por toda la gente de bien de la humanidad, porque Donald Trump ha conseguido encarcelar a un dictador, terrorista y narcotraficante (director del cártel “los soles”), como ya venia anunciando cumpliendo con lo prometido.
El hecho de defender a Trump no está considerado por la progresía ni por los eufemistas de la doble moral y baluartes de la cordura política, por ser lo políticamente correcto, pero sin embargo yo me he caracterizado por compartir su pragmatismo político a todos los niveles, así como la mayoría del pueblo estadounidense que lo ha votado democráticamente con una victoria aplastante.
Era hora de que un dictador de este pelo, un indocumentado que tenia sometido al pueblo venezolano con el poder de las armas, con una ruina a semejable a la de las dictaduras comunistas, como Cuba, Nicaragua, Rusia, Bielorrusia, y los estados islamistas, cayera de una vez.
Es llamativo que las censuras a las formas de capturar a este dictador y delincuente, no fueran las mas ortodoxas para algunos, pero no había otras, y en todo caso el fin justifica los medios, según Maquiavelo, pero además venia avalado por una formalidad jurídica, como era el cumplimiento o mandato de una “orden judicial “ de un Tribunal de Nueva York que lo tenia reclamado por diversos delitos (con pruebas de por medio), como ya sucediera con otros delincuentes, como el “Chapo Guzmán” (también bajo el primer mandato de Trump), Noriega, como llamativo es es que los críticos sean dictadores de reconocido prestigio, como Putin o China y todo el sector comunista, especialmente en Latinoamérica.
La operación se ha llevado a cabo con rotundo éxito, sin bajas humanas por ningún bando, y con absoluta limpieza. A mi juicio se ha quedado corta, pues tenían que haber descabezado al régimen (aunque no se hasta que punto puede haber alguna complicidad interna), y solamente había una forma mejor, para los puristas, como era entrar a besos al Palacio de Miraflores.
Mi enhorabuena a Donald Trump, pues hay un delincuente menos en libertad, y las provocaciones y sandeces que profería a diario, como dirían un profesor que tuve de Derecho Penal, ya son pretérito.

















