Mi querida España, esta España mía, esta España nuestra…
¡Lo que hay que aguantar!
Que hubo un Ministro y que tenía amantes..
Hasta aquí imaginamos que no hay delito.
¿Cuántas amantes coleccionan los 350 diputados en el Congreso?
¿Quién somos nadie para calificar tales relaciones de relación afectiva estable o meramente de “aquí te pillo y aquí te empalo”?
Y sobre todo,
¿A quién coño le importa?
Que si una trama corrupta les pagó el piso, que si hicieron viajes a cargo del erario público.. eso es otra cosa.
Si ha habido malversación y hay que investigarla, ¡investíguese!
Si son delitos probados, condénese o no, lo que proceda.Pero,
¿Qué cogno tiene esto que ver con la prostitución?
¿Sería la malversación menor si en vez de haber beneficiado a una amante, hubiera beneficiado a una hermana?
¿Es que tiene que entrar en la ecuación si se acostaban o no se acostaba o si preferían el francés al griego, la lluvia dorada o el beso negro?
(No sé de qué estoy hablando, por amenizar el relato…Asi que si utilizo mal los títulos, ustedes sabrán perdonar).
Yo no sé si los ministros están autorizados a viajar con sus esposas en viajes oficiales o si, en vez de tener esposa tienen relación estable, la nueva pareja acompaña o no acompaña. Aquí lo que hay que valorar es si está reglamentada la situación o no y si se ha seguido el reglamento o no.
Igual que ocupar una habitación en un parador. ¿A quién le importa con quién entró en ella?
De haber sucedido el hecho, que vamos ya por el tercer parador y no se aclaran donde se produjeron los hechos ( que fue en Teruel, que no que en Gredos, que no, que en Sigüenza), lo que importa es si pagó la habitación o no, si hubo destrozos o no.
Si se alojó ( que está en veremos), si la pagó, y si no se produjeron destrozos, que nada de eso hay acreditado…
¿A que viene un caso para ser investigado por el Senado?
La descripción que han hecho, de furgonetas de mujeres que acudían a la orgía recuerda a “Pantaleón y las visitadoras”, de Mario Vargas Llosa.
La acusación es tan malintencionada y, sobre todo, tan cutre que habla mal, muy mal, de Sus Señorías formando parte de tal acusación.
¿Tanto pesa en nuestro inconsciente colectivo el intercambio de sexo por dinero? ¿Tanto nos atrae la escena como para invocarla en Las Cortes , eso sí, sin una mínima referencia a dónde, cuando y bajo qué circunstancias se produjeran los hechos?
Si tanto nos asusta la prostitución, ¿por qué no la prohibimos de una «puta vez» ? Si por el territorio nacional se pasean furgonetas con mujeres ejerciendo la prostitución debiera de preocuparnos si estamos ante una oferta comercial de mafiosos relacionados con la trata de personas, si están allí voluntariamente , si había menores en ese furgón que no se sabe quién se ha inventado….
Todo este morbo, paseándose por los platós y las tertulias, siendo objeto de preguntas en el Senado, sólo nos explica un hecho: que media España es putera y a la otra media le encanta mirar por la cerradura.
¡Y eso sí que es preocupante!.
Coco Bari © © ®


















