Todos conocemos el chiste del tigre.
Cuando empiezan a correr porque viene el tigre y uno dice: no hace falta que corramos tanto, el tigre corre más.
“Yo no necesito correr más que el tigre, me basta con correr más que tú”
Vivir pendiente de nuestro lugar en la pirámide social, del status social alcanzado, del que alcanzarán nuestro hijos..es vivir pendiente de que no te coma el tigre.
Todos esos a los que se envidia porque son ricos, famosos, poderosos, porque derrochan signos externos de supremacismo, no hacen más que repetirnos el mismo mensaje: “no necesito correr más que el tigre, me basta con correr más que tú”
Y parte de razón tienen. Los que se pueden pagar educación y sanidad privadas…corren más que tú.
Tuvimos el ejemplo en la pandemia. Los 7291 dejados a su suerte en las residencias, no tenían seguro privado. A los que sí tenían los llevaron al hospital aunque había un decreto por el que todo el sistema sanitario se sometía a la autoridad pública que correspondiera. Autonómica.
Y muchos se hubieran salvado o hubieran muerto atendidos sólo cruzando la calle hasta el hospital más cercano.
Y la sanidad privada dijo que tenía plazas libres ( las iba a cobrar después).
Pero los amantes del chiste del tigre, los que viven en el más y el menos, necesitaban que el tigre fuera dando cuenta de los que caían desmayados en el camino.
Con frecuencia decimos: es que hay mucha tontería. Hay muchas ganas de demostrar que, en la carrera delante del tigre, su trayectoria transcurre por los primeros puestos, no por los últimos.
Muchas veces no depende de la capacidad adquisitiva, sino de la capacidad para fabular y demostrar otra existencia que haga rendirse a otros competidores por la lejanía del tigre.
“Hay mucha tontería” Y se visten de dorados y oropeles.
“Cuando venga el tigre, tú vas detrás. Y yo delante”
Tiesos como palos y con más dignidad que María Antonieta en la guillotina , exhausta la tarjeta de crédito y con una tremenda necesidad de que otros queden detrás.
Los pobres con culpa de serlo, los inmigrantes que vienen de esos países, los extraños, los sin amigos, los abandonados a su suerte.
Que os coma el tigre.
Coco Bari © © ®
















