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jueves, septiembre 29, 2022

QUÉ ES LA SUERTE?: Suerte o desgracia?

Estos días he estado reflexionando sobre qué es la suerte, la buena o la mala suerte.

Los que me seguís ya sabéis que he tenido dos años con muchos cambios, contratiempos inesperados….

Mucha gente me ha dicho en este tiempo: “¡Jo, qué mala ha suerte has tenido!, ¡Vaya mala racha que llevas y qué larga!, ¡Ya has cubierto tu cupo de mala suerte!», “Te tiene que llegar ya la racha de buena suerte!”….todo ello por el tema que hemos sufrido las agencias de viaje durante la pandemia…pero yo siempre tengo plan B y planes Cs, y estos dos años han servido para crecer en otro sector, como es el sanitario con mi laboratorio y con una clínica que espero abrir a lo largo del 2023 y el despegue de nuestras casas flotantes en Maldivas….

Sin embargo, yo, aunque pueda parecer difícil de entender, me siento muy afortunada. Creo que he tenido “mucha buena suerte” desde que era apenas un niña. Incluso en estos últimos tiempos.

No quiero decir que me alegro de lo que ha pasado (porque hemos retomado los viajes con mayor volumen si cabe), ni que, si hubiera podido elegir, hubiera elegido todas esas situaciones.

Pero, una vez que han pasado, he tratado de ver qué me han enseñado esas experiencias, qué he aprendido. Si lo vivido me va a servir para algo, y los pasos que he dado para poner en marcha esos planes de abecedario, B , C….

En primer lugar, me ha servido para parar. Sólo parando se puede reflexionar. Hacer un ejercicio de introspección y conocerse mejor a uno misma. Cuáles son mis valores, qué cosas me interesan de verdad, cuáles son mis objetivos en la vida (lo que los japoneses llaman Ikigai), qué cosas me hacen sentir bien y tener momentos de felicidad.

No es algo que nos hayan enseñado a hacer o que hagamos con regularidad. Hacer y hacer, eso sí. Pero no parar y reflexionar.

El experimentar en mi cuerpo  y mente el dolor y el sufrimiento, me ha acercado más a todos los que sufren… El sentirme frágil y dependiente “para todo” durante un tiempo, me ha servido para entender un poco más a las personas con cualquier tipo de problema.

Y lo importante que es pedir ayuda y tener gente que te ayude. En esos momentos, lo que más me ayudó fue sentirme acompañada y querida por mi familia….Tengo “la buena suerte” de tener mucha gente que me aprecia y me quiere.

Y me lo han demostrado, una vez más, por diferentes medios. Algunos sin ni siquiera contactar conmigo, no por olvido sino por respeto: pero aún así sentía su presencia, su energía. Y he pensado en toda esa gente que vive sola, o no tiene familia y/o amigos que están cuando tienen que estar…..

Soy afortunada  por disfrutar de esas pequeñas cosas que no valoramos hasta que dejamos de tenerlas: pasear por la Naturaleza, el Mar, un buen libro o buena película, una buena comida y un buen vino en buena compañía, tanto las charlas profundas como las risas “locas” por tonterías con los amigos, de jugar con niños pequeños y mascotas y dejarse contagiar por su inocencia y su visión simplista de la vida…He conocido personas  que sí que han tenido “verdadera mala suerte”, pero no es mi caso….

Una amiga me contó que su abuelo tuvo una vida difícil durante la postguerra. Tuvo que exiliarse a Francia, siendo “mutilado de guerra”: le faltaba el brazo izquierdo. Con esos hándicaps alcanzó allí cierta notoriedad en diferentes actividades artísticas: en la pintura, en literatura, en el mundo de la Ópera…

Una de las cosas que más me impresionó de lo que me contó es que ideó un artilugio para poder cortarse él mismo las uñas!!. ¿¿Os imagináis cómo se puede cortar uno a sí mismo las uñas con una sola mano??.

Así que decirme, ¿Cómo puedo yo no sentirme afortunada?. ¿Cómo puedo pensar siquiera que he tenido mala suerte?.

Para finalizar os dejo un cuento oriental muy ilustrativo de todo esto, que es uno de mis preferidos cuando hago de “cuentacuentos”.

Cuento “¿Suerte o desgracia?», ”Había una vez un campesino, muy pobre pero muy sabio, llamado Sindong. Solía trabajar las tierras duramente con su hijo Kaolín. Una mañana el muchacho apareció triste en los campos: “¡Padre, qué desgracia, se nos ha escapado el caballo!”.“¿Porqué lo llamas desgracia, Kaolín?”, respondió Sindong. “veremos lo que nos trae el tiempo”.

A los pocos días, el caballo regresó acompañado de una preciosa yegua salvaje. “¡Padre, qué suerte!”, exclamó emocionado Kaolín. “Nuestro caballo ha traído otro caballo más”. “¿Porqué le llamas suerte?”, le preguntó de nuevo el padre, “Veamos qué nos trae el tiempo”. Unos días después Kaolín quiso montar a la yegua nueva.

Pero ésta, que no estaba acostumbrada a un jinete, se encabritó y lo arrojó al suelo. El muchacho se rompió una pierna. “¡Padre, qué desgracia!, ¡me he roto la pierna!”.

Pero el padre, con experiencia y sabiduría le respondió “¿Porqué lo llamas desgracia?”,  “veamos lo que nos trae el tiempo”.

A Kaolin no le convencía nada la manera de pensar de su padre. Pero pocos días después, pasaron por la aldea los enviados del Emperador buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Se llevaron con ellos, a la fuerza, a todos los jóvenes de la aldea.

A todos, menos a Kaolín: al verle con la pierna rota en una silla, le miraron con desprecio y allí le dejaron. El muchacho comprendió entonces lo que quería decir su padre… que nunca hay que entender la desgracia ni la fortuna en el momento en que ocurren, sino que hay que dar tiempo al tiempo para ver si algo es malo o bueno…

Este cuento nos dice que la vida da muchas vueltas y que, a veces (no siempre, también es cierto), lo malo se hace bueno y lo bueno, malo. A veces, el Plan B es mejor que el Plan A, que es el que esperábamos o deseábamos.

Esta es su sabia moraleja. Así que… ¡¡Espera el día de mañana con esperanza, y vive el día de hoy con ilusión!!! Recuerda, la vida da muchas vueltas y «las vueltas dan mucha más vida» , esta es mía..

Coco Bari ©©®

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