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viernes, diciembre 9, 2022

OLIVIA & COCO

Se agolpan en mi cabeza multitud de recuerdos y de situaciones vividas en tiempos felices y divertidos de la Marbella 1990-2015….

Un día me presentaron a una sonriente señora, marroquí de nacimiento y francesa de adopción, que, a primera vista, me pareció muy simpática, inteligente y decidida…..era ella Olivia…
De niña, Olivia (a la que su padre llamó así por Lo que el viento se llevó) soñaba con ser actriz y le gustaba ejercer de anfitriona en la casa ​​de sus abuelos en Marruecos….

Había estudiado Literatura en la Universidad de París e incluso había trabajado como relaciones públicas en el Senado de su país….. Pero lo que realmente le gustaba era el mundo de los negocios….una Business woman…

Posteriormente coincidí en París con ella  y en ambas ocasiones pude comprobar su poder en la noche y el respeto que le profesaban allá donde fuéramos….

Comenzó en los Campos Elíseos, un lugar de moda….luego llegó a Marbella para asistir al cumpleaños de Kimera, princesa y cantante coreana y mujer de Raymond Nakachian. Cuando vio el sol de Málaga, decidió quedarse a vivir. Doce meses más tarde, Olivia, a la que los suyos definen como una trabajadora incansable que hasta el pasado marzo estuvo al pie del cañón de sus negocios, abrió su primera discoteca en la que los personajes de la época, como Alfonso de Hohenlohe, Jaime de Mora, Gunila von Bismarck, pero también jeques árabes, Julio Iglesias o actores de Hollywood como Sean Connery o Bruce Willis disfrutaban de largas noches de fiesta…

…. en 1983 aterrizó y abrió en Marbella con esa valentía suya, teniendo a la temida Regine como oponente, a Pepe Moreno, a Jaime de Mora con su Jimmy’s Piano bar y a la discoteca del Marbella Club, como principales competidores, pero finalmente, los liquidó prácticamente a todos y se convirtió en reina de la noche, abriendo después unas maravillosas instalaciones, con el apoyo de Jesús Gil, un complejo de sofisticado lujo, donde lo mismo el Vizconde de Portocarrero exponía los Rolls Royce, que la Marquesa de San Eduardo sus joyas, para completar la felicidad de los que entraban a cenar, tomar una copa y bailar…..

Allí, Linda Christian rivalizaba con Gunilla von Bismarck, los jeques árabes con la emperatriz Soraya, Prince con Kimera, Adnan Khashoggi con Namia y la Princesa Margarita de Inglaterra con Pitita Ridruejo y Mike Stilianopoulos.

Pero su gran éxito fue la apertura de la discoteca Olivia Valère, en Puerto Banús, en el año 2000, uno de los grandes símbolos del mundo de la fiesta de la zona y que convirtió a la empresaria en la reina de la noche marbellí. La madrina del local fue Naomi Campbell, que acababa de romper con Joaquín Cortés en aquel momento. “Venir Marbella y no pasar por Olivia Valère es como ir a Roma y no visitar el Vaticano”, le gustaba decir con esa sonrisa coqueta que le caracterizaba. Olivia supo ir adaptándose a los nuevos tiempos y nunca perdió el gusto por el glamour ni ese encanto (ni su acento francés) que la hacía ser única con sus clientes (seguía estando en la discoteca cada noche para recibirlos y se hacía fotos con todo el que se lo pidiera)…

En su discoteca pinchó Prince –ella contaba que tuvieron que pedirle que parara porque no le gustaba a sus clientes– y años después Paris Hilton, y ella posaba orgullosa junto a la rica heredera como paso previo a la modernización de una de las discotecas más míticas de Marbella. Los famosos más actuales la seguían adorando. Antonio Banderas celebró en su discoteca su 59º cumpleaños en 2019.

Su magnífica casa de Guadalmina cerca de la mía, donde vivía con toda su extensa familia, compuesta por su marido, sus tres hijos, su exmarido y sus padres, fue siempre un centro social, donde sus almuerzos de excelente cocina marroquí se hicieron muy famosos y las tertulias en sus patios de lo más amenas por las siempre interesantes convocatorias de invitados….

Todas las noches estaba al frente de su negocio atendiendo, a todos, haciéndose fotos con la mayoría de los clientes, fueran o no amigos con su sempiterna sonrisa y desplegando siempre energía positiva….

Ella consiguió aunar a una clientela socialmente elegante originada por la imponente influencia en la Costa del Sol del Príncipe Alfonso de Hohenlohe, con la explosión de una gente con un alto poder económico con ansias de diversión y de destacar, exhibiendo su poderío…. Lo supo hacer como nadie, sin complejos, con trabajo y seriedad.

Ni siquiera tuvo el más mínimo reparo en interpretarse a sí misma en un reportaje como mujer rica, porque sabía el esfuerzo que había hecho para convertirse en ello y lo que le costaba mantenerse en esa posición…

Divertida y sin pelos en la lengua, Olivia fue además protagonista en el 2010 de Mujeres ricas, un reality en el que mujeres millonarias contaban su día a día, Mar Segura, Mariana Nannis, mi también amiga Natasha Romanov y las hermanas Rebeca y Nuria Collado fueron otras de sus protagonistas. Cuatro años más tarde se pasó a Telecinco como concursante de ‘¡Mira quién salta!’, cayendo eliminada en su primera gala.

El último programa en el que participó fue ‘Ven a cenar conmigo’, en el año 2018. Valère se alzó como ganadora del reality de Cuatro tras imponerse por solo un punto a Ángel Garó. En esta nueva experiencia ante las cámaras, la empresaria también coincidió con Raquel Bollo, Agustín Bravo y Melody. El premio, de 3.000 euros, lo donó a la asociación Pequeño Deseo

Era una amante de España y de todo lo español. Hemos coincidido muchos años en el Alfonso XIII, durante la Feria de Sevilla y juntas lo hemos pasado genial. Le encantaba vestirse de gitana con flores en el pelo y trajes de Lina, la gran diseñadora que vistió a Grace Kelly y en la que se inspiró John Galliano para su famosa colección, cuando dirigía la firma Christian Dior.

En Marbella, Olivia Valère creó su hogar. Primero con Albert, su primer marido, con el que tuvo dos hijos, Karen (que ha sido su mano derecha y ahora continuará al frente de su legado empresarial) y Arnaud. Se separaron, pero siguieron manteniendo una excelente relación, tan buena, que en su villa cerca de la zona de Guadalmina, Albert convivía con ella y su segundo esposo, el abogado Philippe Valereiba, con el que iba a celebrar sus bodas de oro y al que ella consideró el amor de su vida. Con él tuvo a su tercer hijo Xavier.

Desde que abrió su primera discoteca en París en 1981, la empresaria francesa Olivia Valère no ha dejado de tener éxito en todos los establecimientos que ha abierto. Pero a lo largo de sus 74 años (no le importaba decir su edad) nunca había vivido una situación tan crítica como la pandemia del coronavirus…decía que con la pandemia se había aprendido a vivir sin tener lujos, sin consumir tanto fuera, que si estabas en casa con la gente que querías eras feliz, que nunca las casas estuvieron tan limpias y los armarios tan ordenados que todas sus amigas, como no tenían servicio, se habían puesto a cocinar y se habían descubierto grandes cocineras….

Me decía que los ricos habían notado más los efectos de la pandemia porque estaban acostumbrados a viajar más,  a alternar y consumir más pero que esta situación ayudó a muchos a conocer mejor  a sus hijos, a vivir mis en familia…

Respecto a sus negocios la pandemia fue un varapalo, facturando sólo un cuarto de lo que solía hacerse otros años…y los bancos como me decía no buscaban el bien de la sociedad y sólo te prestaban dinero si tenias capacidad de sobra para devolver lo solicitado y más….

Sus instalaciones para hasta 1000 personas  tras la pandemia se vieron mermadas por el aforo limitado a 250 personas.…una ruina que intentó solventar con la ampliación del club hasta 3000 metros cuadrados….

Los tiempos han cambiado mucho, me decía, el ocio nada que ver con los años dorados de Marbella, antes los famosos venían y pagaban de su bolsillo por disfrutar de las  instalaciones de su club,  ahora había que pagarles muchísimo para que viniesen … y los no famosos eran los que pagaban el doble por estar y posar junto a esos famosos…decía que las redes sociales habían matado la libertad individual,  que cualquier enemigo te podía atacar sin defensa alguna, que lo malomse difundía antes que lo bueno…o más bien ni se difundía porque no interesaba….
Olivia era una institución, era embajadora de Marbella y su discoteca una marca.

Sabía que Marbella era un paraíso con lujos a precios interesantes, «somos el destino de la jet set más barato que existe. Ibiza, Saint -Tropez, Mikonos, Cerdeña son mucho mucho más caras…»..sabía que Marbella no tenía competidores de lujo a nivel internacional…

Sus restos descansan en el cementerio judío de Marbella….. Ahora es de esperar que la corporación municipal le dé su nombre a una calle….

Adiós Olivia Valère, la reina de la noche marbellí: dos maridos, tres hijos y una discoteca símbolo de la época dorada….

Le encantaba la vida familiar, disfrutar de sus nietos y cocinar para los suyos, así como pasear con sus dos perritos, a los que llamaba Dolce y Gabbana. Además de Marbella, le gustaba viajar con frecuencia a su París natal y a Nueva York o a Punta del Este, en Uruguay, donde pasaba algunas temporadas y comprar sombreros,  muchos sombreros , su mayor extravagancia….Todo el mundo conocía a Oliva en Marbella y muchos hemos sentido mucho su pérdida…. A su lado han estado sus hijos y su marido, que no se han separado de ella ni un segundo…

Con la pérdida de Olivia Valère, la noche marbellí será, sin duda, un poquito menos glamurosa a pesar se enorme humanidad.…su gran miedo era el fin del mundo, su idea de la felicidad perfecta una buena salud y los negocios que  permiten hacer cosas bellas para un mundo mejor…Era una mujer intensa, nerviosa, impulsiva,  no dejaba que las cosas se enfriasen …la mala fe y la falta de honestidad le encolerizaban sobremanera…le gustaban las mujeres abiertas y sinceras,  los hombres cultos, distinguidos y con mucha clase…

No soportaba el paso del tiempo, se veía menos guapa, con sobrepeso por años de comer y vivir muy bien, con esa altura suya que le parecía poca, aunque como bien decía «la apariencia física está sobrevalorada «

Su gran virtud y don era su facilidad para acercarse, para la diplomacia, sus exclamaciones más frecuentes «C’est magnifique o c’est une catastrophe» eran su seña de identidad…

Su bien más preciado era el amor de su marido….qué bello verdad?…..

Entre nuestros escritores favoritos coincidíamos en Voltaire y Diderot y en general, los filósofos franceses del siglo XVIII… «Deberían seguirlos todo el mundo», me comentaba…

«La vie est belle» era su lema y el mío…dos mujeres positivas que siempre creen que la vida es un regalo….

Olivia Valère ha muerto a los 75 años a causa de un cáncer de estómago que padecía  desde hace un año y se le había agravado durante las últimas semanas.

Olivia Valère fue enterrada en Marbella, donde ha vivido durante los últimos 40 años, por el rito judío, que era la religión que ella profesaba, en la ciudad en la que «reinó» durante años, la “pequeñita hormiga que inundó de glamour Marbella”.

Ella convirtió ‘la ciudad del canto sin dueño’ en un lugar de encuentro de famosos, príncipes árabes, ricos rusos, españoles de postín y gente de a pie que quería conocer la magia de «la dama de Babilonia»…. pero las dolorosas secuelas gastrointestinales del Covid pudieron con ella…apenas podía comer ni beber nada… y la cuenta atrás empezó….a pesar de su maravillosa actitud y de decir que ella era como Sansón y que salía de todas….

Su última fiesta en abril de este año fue celebrando el cumpleaños de su hija Karen, su mano derecha en los negocios de la noche y que ahora seguirá sustentando el imperio de los Valère. Y allí malita como estaba ya, muy malita, seguía bailando y dando ánimos a todo el mundo con su amplia sonrisa…. Tanto es así que a alguna amiga que estuvo allí le cogió la mano y le dijo: «¿A que me voy a curar?….pero se fue, no sin antes haber podido despedirse de todos los que la querían…

Su familia era lo más grande para la empresaria. Iba a celebrar sus bodas de oro con el amor de su vida, Philippe Valere, que ha sido su segundo esposo y que jamás se ha movido de su lado… Olivia, le daba gracias a la vida porque decía que se lo había dado todo, que la vida había sido muy generosa con ella y que el día que se fuera diría adiós con alegría porque lo había vivido todo….

Adiós Olivia…hasta pronto allá en el Olimpo de las Diosas…

Coco Bari

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