Por Marcelino Pérez
El partido socialista se ve atrapado entre su doctrina – muy a la izquierda, porque eligió a independentistas y políticos de la ultraizquierda para apoyarse en el gobierno- y la necesidad de mantener la fidelidad de sus votantes. La última prueba de esta dicotomía se ve ahora en Cantabria, con la orden desde el gobierno de Sánchez de que nuestra región debe acoger a 156 menores no acompañados de los varios miles que han llegado ilegalmente a España, principalmente a Canarias.
El gobierno regional ha comprado una casa en el municipio de Cartes para destinarla a alojar a los menores que llegarán muy pronto y que, según la normativa, deben ser alojados, mantenidos y formados, en pueblos o ciudad con buen acceso a recursos sanitarios, educativos y de fácil comunicación. Ante este hecho la alcaldesa de Cartes, Lorena Cueto, ha protestado y para evitar un rechazo a acoger inmigrantes sujeta sus argumentos en la falta de transparencia y de negociación.
A los vecinos de Cartes, que han votado a un candidato socialista para la alcaldía, no les gusta tener en su pueblo un centro de acogida de Menas y la alcaldesa trata de protestar, pero sin rechazar directamente la asunción de un grupo de Menas.
Es decir que a los socialistas, para complacer a sus socios de la extrema izquierda, les parece bien acoger a inmigrantes… siempre y cuando no sea en los ayuntamientos que ellos gobiernan, porque saben perfectamente que estas medidas desagradan y producen rechazo entre los ciudadanos incluso entre los votantes del PSOE.
Este problema no ha hecho más que empezar, porque de los 156 menos extranjeros que vendrán a Cantabria han llegado un minoría y en los próximos meses encontraran alojamiento en nuestra región 156 Menas, que deberán ser ubicados en diferentes localidades.
Sobre la compra del edificio en Cartes existe una total opacidad: No se sabe en cuanto dinero se ha adquirido, si se ha hecho con una oferta pública para garantizar la libre concurrencia, ni cual será el coste de ese centro de acogida cada mes.
La elección de Cartes para asentar a los primeros Menas se interpreta por los socialistas como un castigo porque el actual secretario de organización del PSOE de Cantabria fue alcalde de esa localidad y ahora es funcionario de ese municipio.

















