Hoy hemos conocido el Fallo (acierto) de la Sentencia condenatoria del Tribunal Supremo a Álvaro García Ortiz (inmerecido Fiscal General del Estado), sin que la Sala 2 se haya dejado influenciar e intimidar por la presión mediática recibida desde los llamados “sectores progresistas” (nuevo marxismo), ni el propio Gobierno en comandita, ni las declaraciones de Sánchez en la dulce entrevista que dio a la ex directora de El País en pleno juicio.
Al margen de conocer los detalles de la Sentencia (ya lo de menos), lo cierto es que cinco de los siete Magistrados del más Alto Tribunal jurisdiccional, esto es, una aplastante mayoría, han decidido condenar a Álvaro Ortiz.
Si ya de por sí era muy grave que el máximo garante de la legalidad, como es un Fiscal General, se haya sentado en el banquillo (lo que en cualquier democracia moderna seria motivo más que suficiente para renunciar al cargo, porque tiene que ser ejercido sin el menor atisbo de sospecha, pues debería haber ejercido su legítimo derecho constitucional a la defensa como un ciudadano más, no con la toga puesta ni utilizando a la Abogacía del Estado en su defensa, y así deberían haberle aconsejado sus valedores ), la condena conocida en el día de hoy constituye un mazazo en toda regla a este desaguisado en el que está enfangado el Gobierno, especialmente su Presidente.
Flaco favor ha hecho este señor a la Justicia y especialmente a una Institución tan noble y necesaria como es la Fiscalía en general y la Fiscalía General del Estado en particular, con excelentes y cualificados (as) profesionales.
Como era de prever, poco han tardado los medios y políticos afines a la causa, en desacreditar (una vez más al Tribunal Supremo y a la Justicia en general), atribuyendo el “Fallo condenatorio”, al “Lawfare” que, a su equivocado juicio, azota a este gobierno en descomposición, olvidando que el Sr. Sánchez fue aupado a la Presidencia gracias precisamente a una Sentencia judicial (caso Gurtel) que propició la moción de censura cuyos efectos expansivos estamos padeciendo a día de hoy los españoles, por lo que cabe preguntarse o preguntarles: ¿aquella Sentencia era un exponente también del lawfare?.
Lo cierto es que llevamos más de un año, especialmente los últimos meses, con los noticiarios y debates hablando más de noticias judiciales en los flagrantes casos de corrupción del Gobierno, especialmente del entorno del
Presidente Sánchez y el PSOE, que de lo que verdaderamente debería ser la agenda política con un total desbarajuste, sin presupuestos, ni vivienda ni empleo para los más jóvenes.
Negro se le presenta a Sánchez el cercano 2.026 con su mujer Begoña, su hermano y los otros tres integrantes de la “banda del Peugeot” investigados, y ahora como aperitivo su Fiscal de confianza condenado, por no hablar de que su sostén en Moncloa (Puigdemont), a día de la fecha, está en busca y captura por la Justicia.
Solo queda él, de momento sin “cuitas judiciales”, y es raro que con el fuego quemándole los pies no supiera ni sospechara nada de las fechorías de sus más allegados de confianza ni de sus familiares, lo que no entra de la lógica de cualquiera (que se lo digan a Isabel Pantoja) pero más inexplicable aun para una persona tan hábil y con tanto desparpajo como Sánchez. Tiempo al tiempo.
Su credibilidad dentro de la ciudadanía, exceptuando sus acólitos y/o beneficiarios, es cero, y desde luego en las democracias esto es un dislate.
Por eso, si su en su entorno hay alguien con un mínimo de sensatez, debería recordarle el viejo refrán castellano “cuando las barbas del vecino veas pelar, echa las tuyas a remojar”, y pensar y valorar como salir de este atolladero sin dejar muchas plumas en la gatera, y lo que es peor, evitar la cárcel.
Esta legislatura, en estas circunstancias, en mi opinión está totalmente amortizada y agotada, y falta ver si partidos que en alguna época de la historia reciente y democrática de España, han podido tener un mínimo de sensatez política como es el PNV, pueden mirar para otro lado y/o ponerse de perfil, para seguir haciendo caja.
Hoy, casualmente, es el 20 N, y Franco estuvo con respiración asistida y vegetando días antes prolongando su agonía física, hoy el que tiene la respiración (política) asistida por sus aliados (independentistas) es Sánchez, ¿Cuánto durará así?.

















