El filósofo ese surcoreano del premio Príncipe de Asturias, Byung Chuln An anda buscando la raíz de la infelicidad actual, dice.
La «insatisfacción», dice.
Yo no sé si somos más o menos felices, sé que, como sociedad, estamos gigantescamente aburridos, la gran mayoría de la gente….
Cuando pienso en momentos de felicidad en mi historia personal, siempre recuerdo instantes pequeños que entonces me parecian enormes.
Una vez, en una relojería, pusieron en el escaparate un collar de bijouteria. Me gustó muchísimo, así que me puse a calcular el tiempo que tardaría en comprármelo y lo que iba a ahorrar.
Lo de ahorrar era una fantasía porque no tenía ingresos. Sería con la paga porque en aquellos años, los niños teníamos paga semanal.
¿Sigue existiendo la paga?
El caso es que el collar me produjo ráfagas de felicidad cada vez que pasaba frente al escaparate. Y como tardé tanto en ahorrar que nunca lo ahorré y nunca me lo compré, la felicidad se prolongó muchas veces. A veces pensaba que se lo iba a regalar a alguien, ¿a quién? A mí madre, supongo…
Otra vez, siendo mas niña, me encontré o me regalaron un pequeño ovillo de lana, pero no tenía agujas y quería tricotar. Así que me agencié dos agujas y un libro manual de aprender a tricotar y, sola, en la esquina de un jardín me puse a practicar, Dios sabe cómo porque tampoco recuerdo como pude hacerme 3 jerseys increíbles con aquel trozo de lana y algunas más que me compraron, me enseñé a mí misma a tricotar…
Estaría mal hecho el primero , pero los puntos iban llenando aquellas agujas…
Le dedique muchas horas a mi nueva habilidad secreta y recuerdo que me produjo una intensa felicidad, podría saltar de alegria. Dos agujas y una pelota de lana.
Y cuando cantaba, cantaba como Rod Stewart Se me daba muy bien cantar como él cuando no me veía nadie. Cantar como Stewart y bailar como Jeanette Jackson con lo mi corazón contento.
Nadie conocía de mis habilidades, pero a mí me parecían enormes.
Los instantes de felicidad eran momentos solitarios, pero las tristezas, esas venían acompañadas. En mi experiencia de las cosas se hacía realidad aquella frase de :”hoy ha amanecido un día precioso. Ya verás como viene alguien y lo jode”. No fallaba.
Y anda por ahí el surcoreano buscando la causa de la infelicidad. Yo creo que lo que hay es mucho barullo.
Demasiado ruido, faltan silencios. Las redes y la visibilidad podrían utilizarse para el amor y la paz, la amistad para ser mejores pero sólo predominan el odio, la bajeza, la incultura, las mentiras y la agresividad….
Demasiada actividad, faltan espacios de andar haciendo nada y mirando al techo.
Somos ganado, ganado del trabajo del rendimiento, de la comunicación , ganado electoral, ganado del consumo. Y el ganado no sale del establo, no ve mundo, porque en su establo es donde se alimenta….
Demasiadas cosas que ya no sabemos como guardar.
Demasiadas fotos que no interesan a nadie.
La vida, que antes era una casa por la que transitabas, te sentabas, la colocabas, se ha convertido en un trastero. Millones de cosas apelotonadas y falta de espacio para moverte.
Si abres la puerta se te echa todo encima
Ten cuidadito. Por tanto acumular y no tirar nada, Diógenes se te puede colar en casa y luego no hay quien lo eche…

















