Por Marcelino Pérez
Tras varios años de retraso se inauguro la variante de Torrelavega, un nudo de autovías para conectar la de acceso a la Meseta, con la A-8 del Cantabria y con la autovía que une Santander con Torrelavega. Tras las fotos del ministro Óscar Puente, la presidenta de Cantabria , el alcalde de Torrelavega y demás autoridades el funcionamiento de la obra no es precisamente óptimo.
Por una parte se ha generado un atasco en verano en la autovía Torrelavega-Santander que afecta mucho a los miles de usuarios que viajan nutre ambas ciudades.
El trafico procedente de la Meseta sale por los nuevos túneles y forma un tapón en la salida para Suances, Santillana y Comillas. Una retención causada porque no se ha construido el tercer carril en la autovía Santander-Torrelavega. La obra esta iniciada, pero se anuncia un plazo de cuatro años para que entre en servicio, un tiempo excesivo a todas luces.
Por otra parte el tráfico que sale de Santander con dirección a Cabezón de la Sal, Oviedo y Gijón tiene un pésimo acceso a la A-8, autovía del Cantábrico. Los tres carriles se estrechan en solo uno, y además ese corto tramo de un único carril tiene una curva muy pronunciada.
Son quesos errores que podrían solventarse,el primero, con una mejor señalización para que quienes llegan desde la Meseta en dirección a la zona occidental no lo hagan por la autovía Santander-Torrelavega, sino por los antiguos túneles de Torrelavega.
Para la conexión en de la autovía Santander-Torrelavega con la del Cantábrico, basta con una obras de no mas de 300 metros para que la conexión se haga por un doble carril y se elimine la curva.




















