El “novio confeso”, imagino que eso sí se le podrá llamar, está desesperado.
Es un “empresario“, dicen, en el que la actividad empresarial consiste en poner en contacto una empresa con otra y cobrar comisiones.
Comisionista.
Desde el follón de la pandemia y la necesidad de mascarillas surgieron como setas, si lo sabré yo que nos tocó lidiar con empresarios de medio pelo oportunistas que quisieron hacer negocio sin haberse nunca dedicado al tema sanitario.
Era una situación desesperada, caíamos enfermos como moscas. “El que pueda conseguir mascarillas que las traiga.Sin controles legales de contratación, como sea.
¿Quienes fueron los primeros en ofrecerlas?
Los amigos, vecinos, parientes y contraparientes de los que estaban dentro de la Administración a alto nivel.
¿Conoces a alguien en China?
Que las mande y vamos a pachas.
Como las huestes de Asterix invadiendo campamentos romanos se tiraron sobre los contratos sin ningún control.
Entre ellos el hermano de Ayuso, el amigo del hermano de Ayuso y el novio de Ayuso.
¿Influyó Ayuso en advertirles y darles el contrato a toda prisa?
¿Fueron luego a medias en las ganancias?
Esta última pregunta está por responder, pero mientras no se demuestre que sí, a efectos legales es que no.
Y no cobrando ningún cargo o funcionario público, no hay ilegalidad.
Luego vino Casado y dijo: más allá de si era o no legal, hay que preguntarse si era moral que mientras moría la gente en la pandemia la familia de la presidenta se estaba forrando.
Defenestraron a Casado.
Hasta aquí no hay ilegalidad alguna. Pero todos tenemos el derecho a imaginar lo que hay detrás.
Y vino el novio.
Un señor al que no se le conocen estudios específicos y además ya se le nota que no los tiene, y más después de haberle visto ayer hablando, qué vergüenza ajena me dio…
Y un año ganó con su empresa 700.000 euros.
Y al siguiente 2,4 millones de euros.
Y como, además de estudios tampoco parece que tenga luces, en vez de pagar más a Hacienda pagó menos.
Y a la Agencia Tributaria que debe de tener los mejores programas informáticos se le iluminó una bombilla.
Y empezó a pitar el ordenador de la inspectora:
Piiiiiii,piiiiiii,piiii, piiiiii.
Y empezaron a mirarle la declaración.
Y resulta que se desgravaba desde el pago a un señor de un pueblo de Murcia hasta actividades en Honduras o Panamá.
Incluso llegó a desgravarse la seda dental.
Y vieron que las facturas eran falsas. Piii,piiii,piiii,piiiii hizo el ordenador.
Y salió que lo defraudado superaba los 120.000 euros en dos ejercicios.
A delito fiscal por cada ejercicio, nos salen:
¡Dos delitos fiscales!
Más las facturas: ¡otro de falsedad documental!
Más una fraude en una empresa para repartirse el negocio con uno de Quirón: otro delito de corrupción en los negocios.
Más otra trampa para cometer el delito anterior: otro delito de administración desleal.
Y tanto sonaba el ordenador que la inspectora envió todo a la fiscalía cumpliendo con su obligación legal.
Y empezaron a sonar los ordenadores de la Fiscalía: piiiii,piiiii, piiii, piiiii.
Y le dijo su abogado: haz un trato con el fiscal, dices que has cometido los delitos y a ver si te mete menos años de cárcel.
Y ahí se enteró un periodista !!!!!
Y empezaron a sonar los ordenadores de varios periódicos: ppiiii,piiii,piiii, piii.
Y se enteró todo pichipata.
Y salió Miguel Angel Rodriguez que, en un delirio etílico dijo: esto lo arreglo yo.
¿Cómo?
Montando tal follón que si conseguimos empurar al Fiscal Geberal del Estado, se anule todo el procedo y cualquier fiscal se asuste tanto que nunca se atreva contigo ni con tu novia.
Y además le echamos la culpa a la Moncloa: conseguimos que dimita Sánchez, dimita el Fiscal Geberal del Estado, viene Feijoo, te perdonan todo y nos forramos pero de verdad.
Los delirios etílicos es lo que tienen , que agarras carrerilla imaginando que la vida es como deseas, que eres omnipotente, que el Estado está a tu servicio, que los de Hacienda son tontos, que los fiscales te perdonan y que basta con decir: Venezuela, Rusia, Maduro, el fiscal soviético, Putin, Hamás, ETA, Txapote, la mujer, el hermano, mi novio, me meto en la cama que me da la gana, y hago lo del pato de espaldas…
¡Y TODO PERDONADO!
Y ahora dice MAR que no es notario sino periodista y político y que, como tal, puede mentir.
Y dice el novio que se quiere ir o suicidar.
Lo que quiere es desaparecer.
Con ese follón no me extraña!!!!!
Y ahora ya son todos los periodicos y los ordenadores de 47 millones de españoles los que están haciendo piiiiii,piiiiii, piiiiii, piiiiii.

















