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martes, junio 22, 2021

Cantabria en Ruina

Sin duda Revilla, el gran Califa, quien encubre su mediocridad tras esconderse cobardemente en los asesores sanitarios para asestar a la hostelería y al comercio en la temporada otoñal, navideña y post navideña un golpe letal, y además sin dar un solo euro  de lo prometido, al menos no conozco a nadie que lo haya percibido, todo ello sin explicar datos reales de la pandemia, espero que le pase factura. El sabe que su tiempo ha pasado.

Lo lamentable del caso es que el sector de la hostelería está causando la peor sensación humanamente posible: Pena. Pero lo triste es que a través del miedo, y de datos inexactos, y la presión mediática ejercida por Revilla el día antes ha conseguido que el TSJC, avale sus perjudiciales decisiones apelando al miedo a perder la salud y la vida sin datos fiables, para asestar la puntilla a la ya débil economía regional, y a la principal fuente de su PIB como es la hostelería y el turismo.

Todos los hoteles y restaurantes mas importantes permanecen cerrados desde hace meses, salvo cuatro terrazas. Las casas rurales, uno de los platos estrella de Revilla, cerradas a cal y canto por el confinamiento, y todo ello, repito, sin una sola ayuda. Estos daños son absolutamente irreparables. El que cierra, cerró, ¿acaso Revilla lo va a compensar, o el incapaz  Consejero que tiene piensan pagarlo  de su bolsillo? Es ahí donde tiene que profundizar la democracia, a exigir responsabilidades económicas a sus representantes. No irse de rositas.

El colmo es que acabo de leer unas declaraciones de una tal Paula Fernández, a la sazón creo que Consejera de Presidencia, afirmando que “no se han cerrado los bares, solo los interiores”, esto es una auténtica majadería y un insulto a la inteligencia, al sentido común y una total falta de respeto y sensibilidad hacia cientos de empresarios, autónomos y trabajadores de la hostelería y comercio con la que les está cayendo.

Esta chica, de la que no tenia noticia alguna de su existencia, se ha lucido con estas declaraciones, pues  no es capaz de visualizar que esto es Cantabria, con los índices de lluvia y mal tiempo más altos de España y casi de Europa, lo que dicho de otra forma, permitir exclusivamente las “terrazas”  y el cierre de la hostelería son la misma cosa, pues solamente, el sacrificio de cuatro valientes (bares y clientes) que arriesgan su salud para salir a socializar  a pesar del mal tiempo suponen menos de un 5% del volumen de actividad del sector. Esta claro que esta mujer tiene empatía cero, que recibe su inmerecido sueldo por decir impertinencias, y que lo que tiene que hacer es dimitir e irse para su casa por ser totalmente incapaz de sensibilizarse con un sector fundamental para Cantabria.

La llegada de Marcano, tampoco está sirviendo de mucho, salvo para el ahora innecesario teleférico de Fuente Dé, donde ha ido su primera inversión, en pleno confinamiento (pues no podemos recibir visitas foráneas), cuando la prioridad principal en lo tocante a sus competencias es la industria y la hostelería. El cheque resistencia se sigue resistiendo porque llevamos tres meses y no conozco a nadie que lo haya cobrado.

Hasta cuando vamos a aguantar esta demagogia barata de los políticos.?.

3.- De la cuarta ola a pesar de la vacuna al tsunami.

Prometo cambiar de tema en lo sucesivo, pero es inevitable desconectar de la singular situación en la que nos encontramos desde hace UN AÑO todos los ciudadanos españoles, y especialmente los cántabros con el peor Consejero de Sanidad de todo el Estado.

Desde luego, la situación nos está desbordando. Al principio, en Marzo, Abril de 2020, todo el mundo preveía que esto duraría un tiempo razonable hasta alcanzar la vacuna en torno a un año. Pues bien, la vacuna, aunque con cuentagotas, ya está aquí, y enhorabuena a la ciencia por este logro tan rápido, pero no hay síntomas ni indicios de que esto esté cambiando o pueda cambiar al ritmo esperado, pues de la primera ola pasamos a la segunda, de esta  a la tercera en Octubre, y ahora  la cuarta en Enero-Febrero, aderezada con la variable británica y sudafricana (hoy leíamos que hasta 7), lo que nos llevará probablemente a la quinta o sexta ola, y al tsunami pues seguimos encerrados prácticamente como el primer día sin ver la luz del túnel: ¿alguien entiende esto.?

Yo, no, discúlpenme. Y a pesar de que la vacuna ya está aquí como decía y es un hecho, tras un esfuerzo medico-sanitario-mercantil importante, no es menos cierto que hay otros flancos abiertos, pues seguimos sin conocer los protocolos de la enfermedad, de la que cada vez sabemos menos (solo las diversas cepas), como también desconocemos su tratamiento (salvo cuarentena o ingreso).

El tema no es el ya solo el virus (que ha venido para quedarse), sino también la capacidad hospitalaria y la escasa previsión sanitaria para pandemias de la clase política (los actuales y los anteriores), aspecto este que España no se está abordando con la previsión y solvencia que requiere, porque pandemias, o enfermedades de esta índole ha habido y seguirá habiendo (por desgracia) desde el cabo de los tiempos.

Por tanto, el tema es otro, y lo de encerrarnos en casa se está erigiendo como el foco más importante de contagios haciendo bueno aquello que es peor el remedio que la enfermedad, además de un contrasentido.

Creo que esta medida tan recurrida como los confinamientos, cierres perimetrales, etc., etc., está demostrado que no son suficientes para acabar con los contagios. Creo que son más eficaces campañas de información, mentalización, de establecer protocolos de higiene, distancia, etc., y tomar medidas potentes en los sectores vulnerables, y convivir con el virus sin estrangular la economía.

Por tanto, mi felicitación a  la biomedicina que ha respondido con la solvencia y rapidez que las circunstancias demandaban, y con importantes porcentajes de seguridad a pesar del tiempo record en el que se ha desarrollado la vacuna  en pocos meses, cuando lo normal son cinco años, pero los epidemiólogos y la OMS están fracasando estrepitosamente, a mi parecer en el origen, desarrollo y gestión de la misma.  

Esperemos que esto pase más pronto que tarde porque en la población se está instalando la desconfianza y la incertidumbre a corto, medio y largo plazo.

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