VOX ha decidido romper las negociaciones con el PP y su candidata a la presidencia de Extremadura, María Guardiola, 24 horas antes de la constitución de la Asamblea porque «no quiere cambiar políticas, ni respeta a los votantes de Vox, ni actúa con responsabilidad», una semana después de iniciarse las conversaciones.
La formación de Abascal puso encima de la mesa como exigencia para la investidura de Guardiola una vicepresidencia y varias consejerías, al entender que sólo formando parte del gobierno podían garantizar que sus políticas se llevaran a la práctica, con el fin de impulsar el campo, la ganadería y la industria, frenar la inmigración ilegal y relacionadas con la educación, amparados por los buenos resultados electorales.
Las exigencias siguen siendo las mismas: la presidencia de la Asamblea de Extremadura, alguna Consejería y afrontar decisiones en materia de igualdad e Inmigración de forma muy diferente a como lo ha hecho María Guardiola hasta hoy. El PP cree que bajo este manto de peticiones se esconde un órdago para forzar nuevas elecciones, ya que la tesis compartida en Génova y el resto de autonomías es que Vox sube más en las encuestas cuando no gobierna.
Por su parte desde VOX aseguran que no van de farol y “ solo daremos nuestro apoyo si asumen postulados, no queremos sentirnos tontos útiles”. La investidura de Guardiola correr peligro, ya que el calendario comienza a correr hasta el 19 de febrero, fecha límite de la misma.

















