El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez ha recibido este jueves en la Moncloa a su homólogo en Marruecos, Aziz Akhannouchy y lo hacho a puerta cerrada, sin declaraciones públicas y con el objetivo de suscribir una decena de acuerdos estratégicos, sin revelar hasta ahora el contenido de dichos acuerdos, en un hecho insólito.
Una nueva reunión de alto nivel que se produce en un momento clave, tanto a nivel internacional como interna, ya que teniendo en cuenta el contexto exterior, Marruecos llega con el aval de la comunidad internacional a su plan de soberanía sobre el Sáhara Occidental por parte de la ONU, uno de los objetivos prioritarios en clave de soberanía marroquí, sin dejar de lado sus pretensiones conocidas sobre Ceuta y Melilla, a las que denominan “ciudades ocupadas, regiones fronterizas de Mauritania y del oeste de Argelia, así como aspiraciones sobre aguas próximas a Islas Canarias.
Las dos ciudades autónomas españolas, Ceuta y Melilla siguen siendo uno de los aspectos más incómodos en las relaciones bilaterales, a pesar de que Madrid y Rabat suscribieron un memorando de entendimiento en la cumbre de 2023.
REUNIÓN OPACA
El Gobierno ya ha anunciado que la reunión entre Pedro Sánchez recibirá a Aziz Akhannouchy, se abordarán acuerdos en una decena de asuntos, sin especificar los temas concretos, y tan solo en un comunicado, Moncloa habla de “vínculos humanos muy fuertes” con Rabat, desafíos compartidos y la necesidad de estrechar lazos comerciales. Pero no habla de los asuntos que tratarán en la reunión.
Por parte de España asistirán además José Manuel Albares (Exteriores), Félix Bolaños (Presidencia y Justicia), Jordi Hereu (Industria), Sara Aagesen (Transición Ecológica y Reto Demográfico), Pilar Alegría (Educación), Luis Planas (Agricultura) y Elma Saiz (Inclusión).
Lo que sí se sabe es que la cumbre entre Sánchez y Akhannouchy se celebrará a puerta cerrada, lejos de los focos, y que no habrá una declaración posterior. Moncloa ha blindado la reunión de alto nivel, muy lejos de lo que sucedió en 2023, cuando sí se permitió que periodistas se desplazaran hasta Rabat para cubrir el encuentro.

















