Vivimos en Europa una auténtica distopía. Ahora parece que buscar la paz, el acuerdo, es algo pernicioso.
Resulta, que el Primer Ministro de Hungría, Viktor Orbán, se ha convertido en un enemigo del poder Comunitario, por el mero hecho de haberse entrevistado Zelensky en Kiev, Putin en Moscú y Donald Trump en Nueva York, en busca de soluciones al conflicto de Ucrania.
Es decir, buscar la paz, parar la guerra, no es bueno para una parte al menos de poder de la UE, algo inaudito, que sólo tiene una explicación: el interés de tapar la inmensa deuda de Europa y Estados Unidos y los intereses económicos de las empresas fabricantes de armamento.
La OTAN nació como organización defensiva, pero se está comportando como una organización que más parece ser provocativa, sin calcular los riesgos que para la población europea tendría una confrontación con Rusia.
Por otro lado, la UE, se está metiendo en cuestiones estratégicas, de las que no tiene competencia, como si fuera un gran Estado, para tratar de quitar el poder más democrático de los países y sustituir el mismo, por el poder globalista de intereses inconfesables u ocultos.
Los ciudadanos de Europa, necesitamos recobrar de verdad el control democrático de nuestras instituciones, no hacerlo será a medio plazo perder la capacidad de frenar las locuras de unas élites sin control ni vergüenza.




















