El toro Madroñito, de la ganadería de Adolfo Martín, cerrará el círculo de su ciclo vital retornando a Santander, la ciudad donde alcanzó la gloria de la bravura. El 31 de julio de 2016 el animal volvía a los corrales de la plaza de Cuatro Caminos después de ser indultado y, ahora, diez años después, su cuerpo naturalizado quedará para siempre expuesto en la sede de la Asociación Taurina de Cantabria, que se ha hecho con el burel para que aficionados locales y visitantes rindan homenaje a un animal histórico.
“La idea viene de hace tiempo, de varios viajes a la ganadería, el toro más importante de la historia de la tauromaquia en Cantabria merecía estar aquí para la posteridad”, expone José Miguel Álvarez, presidente de la agrupación.
El trato se ha llevado en secreto, con el conocimiento de apenas varios socios y algún miembro del consejo de administración y se completó hace unos días en tierras cacereñas, donde ha pastado Madroñito desde su regreso al campo hace casi diez años.
Lidiado por El Cid, que realizó una gran faena, el toro fue completo en todos los tercios y tras pasar casi diez años en el campo, ya está en la localidad toledana de Los Yébenes después de fallecer para ser naturalizado por los Hermanos Garoz.
Tras el proceso, la res viajará a la sede de la peña en Santander para ser expuesto acompañado de objetos donados por diferentes protagonistas de la tarde. Tras fundarse a finales de 2012, la Asociación Taurina de Cantabria se dio a conocer con un acto de toreo de salón con El Juli, Miguel Ángel Perera y Alberto Aguilar y, desde entonces, ha organizado numerosos eventos con diferentes toreros y ganaderos, además novilladas sin caballos o certámenes de clases prácticas para escuelas taurinas tanto en Cuatro Caminos como en otras plazas de Cantabria.

















