El asesino de Eva Jaular y su bebe de once meses en la localidad de Liaño, José Reñones, ha visto ratificada su condena por el Tribunal Supremo a prisión permanente revisable impuesta por el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, además de otros 25 años adicionales.
Para lo cinco magistrados que han compuesto la Sala del Supremo que ha revisado la sentencia, existe prueba suficiente para validar la doble condena impuesta y estima que fue acertadamente valorada por el tribunal del jurado, por lo que rechaza el recurso interpuesto contra ella por parte de José Reñones.
El Supremo hace hincapié en que se evidencia la comisión de un crimen contra su expareja como hecho de crimen de género y a su hija en un contexto de violencia de género reduplicada, en combinación con violencia de género vicaria.
«El temor de la mujer a que pudiera hacer daño a la hija se comprobó en la forma en la que ejecutó ambos crímenes y sus sentimientos de repulsa hacia la menor, que quedaron comprobados en el cruel crimen», señala el auto, añadiendo que «Las mató por razones de género y odio evidente a su propia hija ante una violencia de género y vicaria mixta reduplicada, lo que evidencia la maldad humana en la ejecución de estos hechos».
La sentencia señala que «los actos realizados declarados probados se enmarcan en un contexto de dominación del recurrente sobre su pareja que llega al extremo de acabar de forma cruel con la vida de su propia hija con la indefensión que tiene».
Lo Magistrados creen que los hechos «podían haberse evitado» por el quebrantamiento de la orden de alejamiento que tenía Reñones «lo que debía haber conllevado la inmediata detención del recurrente al vulnerar la orden judicial», porque era «evidente la peligrosidad del sujeto que estaba reiterando el quebrantamiento, lo que dejaba claro el elevado riesgo que conllevaba permitir que pudiera acercarse a las víctimas como lo hizo».
«Los hechos son sumamente graves en un contexto de dominación del hombre sobre su expareja por el hecho de ser mujer y por querer seguir controlándola a ella, incluso por medio de la violencia sobre la hija», concluye el auto del Supremo.

















